Cuando una empresa detecta la necesidad de incorporar diseño profesional a su estrategia comercial, debe plantearse si crear un departamento de diseño dentro de la compañía o contratar los servicios de un estudio externo.
El In House es recomendable en aquellas empresas en las que la estrategia de imagen está claramente definida en la estructura corporativa, lo que equivale a que junto al gestor de la empresa exista un director de comunicación corporativa.
Si la empresa no tiene en su estructura esta figura, la imagen se suele diluir entre departamentos y acaba en un sistema donde cada empleado crea su interpretación de la marca, rompiendo con cualquier tipo de consistencia, armonía, unión o claridad de mensajes.
En esto casos, lo más recomendable es sacar fuera la gestión de la imagen y que una empresa externa de diseñadores profesionales lleve las riendas de las estrategias de diseño, encontrando la solución adecuada en cada momento. El Outsourcing es más rápido y más económico, y bien gestionado es más eficaz.
Pero lo más deseable es, si los recursos lo permiten, trabajar con los dos tipos de diseñadores: internos y externos. Muchas empresas, grandes, medianas y pequeñas, tienen diseñadores dentro de su plantilla de oficina técnica para el trabajo diario y al mismo tiempo trabajan con diseñadores externos para proyectos concretos.
En el caso de contratar servicios externos, la empresa se aprovecha de los conocimientos y experiencia de otros diseñadores, a la vez que se beneficia del aire fresco que puede aportar un equipo no involucrado directamente en el día a día de la compañía. Es necesario, no obstante, asegurarse bien a quién contratar a través del portfolio y, sobre todo, tener una gran comunicación.
Una vez el empresario esté trabajando con el diseñador, no se debe dejar llevar en exceso por la subjetividad o por los gustos personales. La opinión, experiencia e intuición de la empresa son muy importantes y relevantes para el diseñador, pero se está tomando una decisión empresarial y el objetivo del diseño es convertirse en una herramienta básica que cumpla los objetivos comerciales, dejando siempre a un lado las preferencias personales.
La colaboración con profesionales del diseño se hace hoy en día imprescindible para cualquier empresa de cualquier sector que quiera ser competitiva en el mercado.