Marketing y diseño

La política de marketing se desarrolla fundamentalmente a través de decisiones en cuatro aspectos que constituyen el marketing-mix: producto, precio, distribución y comunicación (cada vez más orientado hacia el cliente). Una vez definidas las características del producto o servicio, estudiado el coste y política de precios, y decidido los canales adecuados para su distribución, la empresa debe comunicar, informar y convencer sobre su producto al mercado.

En el sector en el que va a trabajar la empresa seguro que existen competidores con ofertas similares capaces de satisfacer total o parcialmente a los consumidores. Es preciso crear una diferenciación válida, apreciable y verificable por los usuarios a través de ventajas diferenciales, que pueden ser funcionales o simbólicas.

En todo este proceso el diseño participa y tiene una función esencial.

Las nuevas políticas empresariales que unen marketing y diseño consideran que la clave para alcanzar los objetivos de la organización, consiste en determinar las necesidades y los deseos de los consumidores a los que se dirige y adaptarse, para satisfacerlos, de la manera más eficaz y eficiente posible. Los clientes de un sector favorecen a la empresa que satisface más plenamente sus necesidades y deseos.

A menudo, muchas empresas pierden el contacto con lo que realmente interesa al usuario e intentan vender lo que la empresa produce, convencidos de que aquello es lo que realmente quiere el cliente, y no lo es.

Los diseñadores profesionales tienen una enorme sensibilidad hacia las necesidades del mercado. Los productos o servicios han de satisfacer las necesidades del consumidor, y éstas son lo suficientemente complejas como para requerir un grupo de conocimientos entre los que destacan la creatividad, la experiencia y la capacidad sinestésica.

La necesidad de una política de marketing y diseño viene marcada por la enorme competencia y oferta similar de productos. Esto obliga a un mejor ajuste, a ofrecer algo que realmente aporte ventajas competitivas y reales, y que tienen que ser percibidas por el consumidor, cada vez más exigente.

El diseño es la clave para el éxito de este proceso de marketing e incluso puede ser la base de la estrategia de muchas empresas. El diseño es innovador de por sí. Crea valor, crea diferenciación, crea un posicionamiento y permite mantener esta ventaja mediante la potenciación de la marca y la protección de intangibles.