La identidad visual corporativa

La empresa posee un conjunto de características y condiciones objetivas:

  • Entidad jurídica y funcionamiento legal
  • Estructura organizativa y operativa
  • Realidad económico-financiera
  • Sistema de recursos personales y materiales
  • Sistema de relaciones y comunicaciones internos y externos
  • Procesos y proyectos en marcha o planificados

Y un conjunto de intangibles que confirman su identidad diferencial:

  • Misión
  • Valores
  • Valor diferencial
  • Visión
  • Discurso

La unión y relación de estos atributos y la comunicación interna crean la identidad corporativa y, desde este conjunto, se regula la identidad visual corporativa.

Identidad Visual Corporativa

Es importante no confundir los términos 'identidad corporativa' e 'identidad visual corporativa'. La identidad corporativa la forman las condiciones objetivas, los intangibles y la comunicación interna. La identidad visual corporativa es la plasmación gráfica de la identidad corporativa y debe comunicar toda la esencia de la empresa, producto o servicio. El logo, la paleta y la tipografía corporativa son la primera piedra o base de la identidad visual corporativa, que se acabará estableciendo con el conjunto de aplicaciones finales.

Todos estos elementos visuales y materiales (aplicaciones), harán que los consumidores identifiquen claramente la marca en el mercado.

El incremento de la competencia, la saturación informativa, la masificación del consumo y la permanente innovación, condenan a la mayoría de empresas a una comunicación pésima con el cliente. Ya no basta con que los valores existan en la empresa. Es esencial que la identidad corporativa llegue clara y directa al público y que sea detectada y verificada como tal por el cliente.

La correcta aplicación de la identidad visual corporativa, a través de los profesionales, es la única garantía de una comunicación convincente. La identidad visual corporativa no surge de la fuerza persuasiva de uno o varios mensajes, sino de la confirmación mutua de todos ellos. Los rasgos de identidad bien definidos y comunicados hacen que las ventajas competitivas que ofrece la empresa sean percibidas con mayor claridad. La coherencia en el diseño de todos los elementos transmite una imagen de armonía, calidad y atención, que hace que sus productos y servicios y las marcas que les dan soporte sean considerados como superiores a otras de similares características. Tener una estrategia definida permite que la identidad de la organización sea percibida de forma más precisa, en menos tiempo y con menor inversión económica.